El delantero haitiano defendió el significado de representar a su país y llamó a distinguir la rivalidad deportiva del respeto entre los pueblos, días después de sus controvertidas declaraciones en Santo Domingo.
PUERTO PRÍNCIPE, 4 de octubre de 2026. — El internacional haitiano Wilson Isidor reafirmó este domingo su orgullo por representar a Haití, en un mensaje publicado después de la controversia generada por sus declaraciones tras la victoria 4-1 de la selección haitiana frente a República Dominicana.
El delantero, autor de dos goles en el encuentro disputado el 1 de octubre en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, presentó su vínculo con la selección como una responsabilidad que trasciende el terreno de juego.
“Representar a Haití va más allá del fútbol”, expresó Isidor. Para el atacante, vestir la camiseta nacional implica llevar consigo “una historia, una identidad, una cultura y las esperanzas de todo un pueblo”.
La nueva declaración llega después de varios días de reacciones por las palabras pronunciadas por el futbolista al finalizar el partido. En aquella ocasión, Isidor declaró: “La Hispaniola es Haití. Aquí es Haití”, mientras señalaba el terreno y posteriormente su camiseta.
Sus palabras provocaron críticas en República Dominicana. José Deschamps, presidente de la Federación Dominicana de Fútbol (FDF), las calificó como una falta de respeto a la soberanía dominicana.
Isidor defiende el orgullo nacional y habla de respeto
En su mensaje más reciente, Isidor no reproduce la expresión que originó la controversia. Tampoco presenta una disculpa explícita ni retira públicamente sus declaraciones anteriores. En cambio, desarrolla una explicación sobre el significado que atribuye a su identidad y a la competencia deportiva.
“Llevo esta camiseta con un inmenso orgullo. Un orgullo profundo, sincero, que no necesita oponerse a nadie para existir”, afirmó.
El delantero sostuvo además que la defensa de los colores nacionales durante un partido puede coexistir con el respeto hacia el adversario.
“El fútbol nos enseña precisamente eso: defender apasionadamente lo que nos pertenece respetando profundamente lo que los demás defienden”, señaló.
Según Isidor, durante los 90 minutos de juego existen rivalidad, emociones y voluntad de ganar, pero una vez terminado el encuentro debe prevalecer el respeto entre las personas y los pueblos.
“Después queda lo esencial: el respeto que nos tenemos y lo que el deporte es capaz de crear entre los pueblos”, agregó.
El caso llega a las instancias de Concacaf
La controversia ya trascendió las reacciones en redes sociales.
La Federación Dominicana de Fútbol informó que presentó el caso ante las instancias disciplinarias de la Concacaf y comunicó los hechos a la FIFA. Según la información proporcionada, la entidad dominicana remitió documentación para que los organismos competentes determinen si corresponde iniciar un procedimiento disciplinario.
La presentación del caso, sin embargo, no implica por sí misma que se haya determinado una infracción ni que exista actualmente una sanción contra el jugador.
Del lado haitiano, la Federación Haitiana de Fútbol (FHF) respaldó a su delantero. En un comunicado publicado el 3 de octubre, la institución sostuvo que la celebración de Isidor debía interpretarse dentro de su contexto deportivo y como una expresión de apego a sus raíces haitianas, no como una manifestación de hostilidad hacia otro pueblo.
La FHF también pidió que la controversia permanezca dentro del ámbito deportivo y que no sea utilizada con otros fines.
“Orgulloso de Haití”
Isidor cerró su intervención reafirmando su identificación con la selección y con su país.
“Estoy orgulloso de Haití. Orgulloso de nuestro pueblo. Orgulloso de llevar nuestros colores”, expresó.
El delantero también defendió la capacidad del deporte para superar las tensiones que se producen durante una competición: “Y si el fútbol puede enfrentarnos durante 90 minutos en el terreno de juego, su mayor fuerza es reunirnos fuera de él”.
Mientras Isidor busca situar sus declaraciones dentro de una defensa de la identidad nacional acompañada de respeto hacia los demás, el componente disciplinario del caso queda ahora en manos de las instancias de Concacaf a las que acudió la Federación Dominicana de Fútbol.







